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Prednisona: para qué sirve, dosis, efectos secundarios y precauciones

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La prednisona es un medicamento perteneciente al grupo de los corticoides o glucocorticoides. Se utiliza para reducir la inflamación y modificar la respuesta del sistema inmunitario en numerosas enfermedades. También puede emplearse como tratamiento sustitutivo cuando el organismo no produce suficiente cantidad de determinadas hormonas corticosteroideas. Ficha técnica de prednisona de la AEMPS

Es un medicamento que puede resultar muy eficaz cuando está correctamente indicado, pero también puede producir efectos adversos, especialmente cuando se utilizan dosis elevadas o tratamientos prolongados. Por este motivo, la dosis y la duración deben determinarse de forma individualizada por un profesional sanitario.

¿Qué es la prednisona?

La prednisona es un glucocorticoide sintético con efectos antiinflamatorios e inmunosupresores. Actúa de forma similar a determinadas hormonas corticosteroideas producidas naturalmente por las glándulas suprarrenales.

Su acción permite disminuir la inflamación y reducir determinadas respuestas del sistema inmunitario. Por ello puede utilizarse en enfermedades muy diferentes, dependiendo de la dosis, la gravedad y las características del paciente.

En España existen presentaciones de prednisona en diferentes concentraciones, entre ellas 2,5 mg, 5 mg, 10 mg y 30 mg, dependiendo del medicamento comercializado.

Características principales

  • Es un medicamento del grupo de los glucocorticoides.
  • Tiene efectos antiinflamatorios.
  • También tiene acción inmunosupresora.
  • Puede utilizarse en enfermedades inflamatorias, autoinmunes, reumáticas, respiratorias, dermatológicas y otras patologías.
  • Puede administrarse durante periodos cortos o tratamientos prolongados, según la enfermedad.
  • La dosis depende de la patología y de la respuesta del paciente.
  • Los tratamientos prolongados requieren seguimiento médico.
  • No debe suspenderse bruscamente después de determinados tratamientos prolongados.
  • Puede producir interacciones con otros medicamentos.
  • Puede aumentar la susceptibilidad a determinadas infecciones.

¿Para qué sirve la prednisona?

La prednisona se utiliza para tratar enfermedades en las que es necesario reducir la inflamación o modificar una respuesta excesiva del sistema inmunitario.

Según la ficha técnica de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), puede utilizarse, dependiendo de la enfermedad y su gravedad, en diferentes patologías reumáticas, autoinmunes, pulmonares, dermatológicas, gastrointestinales, renales, hematológicas y oculares.

Entre sus posibles indicaciones se encuentran:

  • Artritis y determinadas enfermedades reumáticas.
  • Algunas enfermedades autoinmunes.
  • Asma y determinadas enfermedades pulmonares.
  • Reacciones alérgicas graves.
  • Algunas enfermedades inflamatorias de la piel.
  • Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
  • Determinadas enfermedades renales.
  • Algunas enfermedades hematológicas.
  • Procesos inflamatorios oculares.
  • Insuficiencia suprarrenal en determinados tratamientos sustitutivos.

La indicación concreta depende siempre del diagnóstico y de la valoración médica.

¿Cómo actúa la prednisona?

La prednisona reduce la actividad de determinados procesos inflamatorios y modula la respuesta inmunitaria.

Esta acción explica tanto sus beneficios como algunos de sus riesgos. Al disminuir la respuesta inflamatoria puede mejorar síntomas como la hinchazón, el dolor o determinadas manifestaciones relacionadas con enfermedades inflamatorias. Al mismo tiempo, su efecto sobre el sistema inmunitario puede aumentar la vulnerabilidad frente a determinadas infecciones.

Los corticoides son medicamentos potentes y, por este motivo, se intenta utilizar la dosis mínima eficaz durante el menor tiempo necesario, siempre que la situación clínica lo permita.

Prednisona: ¿cuál es la dosis?

No existe una única dosis de prednisona válida para todas las personas.

La cantidad necesaria depende de la enfermedad que se esté tratando, su gravedad, la respuesta del paciente y otros factores. La ficha técnica de la AEMPS recoge pautas muy diferentes según la patología, lo que demuestra por qué no debe establecerse una dosis general para todos los pacientes.

En algunas enfermedades pueden utilizarse dosis relativamente bajas, mientras que durante determinadas exacerbaciones pueden ser necesarias cantidades mayores.

Por tanto, no es recomendable modificar la dosis por cuenta propia ni utilizar comprimidos que hayan sido prescritos a otra persona.

¿Cómo se debe tomar?

La prednisona debe tomarse siguiendo exactamente las instrucciones proporcionadas por el médico o farmacéutico.

Cuando el tratamiento se mantiene durante cierto tiempo, el profesional puede establecer una reducción progresiva de la dosis antes de finalizarlo. Esto es especialmente importante porque el organismo puede disminuir temporalmente su propia producción de corticosteroides durante determinados tratamientos prolongados.

Por esta razón, no se debe suspender la prednisona bruscamente sin consultar previamente con el profesional sanitario, especialmente si se ha utilizado durante un periodo prolongado o a dosis elevadas.

Si se olvida una dosis, no conviene duplicar automáticamente la siguiente. Las instrucciones pueden variar dependiendo de la pauta prescrita y del momento en que se recuerde el olvido.

Efectos secundarios de la prednisona

Como cualquier medicamento, la prednisona puede provocar efectos adversos. El riesgo depende, entre otros factores, de la dosis y de la duración del tratamiento.

Entre los efectos que pueden aparecer se encuentran:

  • Dificultad para dormir.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos.
  • Acidez o molestias digestivas.
  • Aumento de la sudoración.
  • Acné.
  • Cambios en la piel.
  • Debilidad muscular.
  • Alteraciones del estado de ánimo.
  • Aumento de peso.
  • Retención de líquidos.

Los tratamientos prolongados pueden asociarse a problemas más importantes, como osteoporosis, alteraciones metabólicas, cataratas, aumento de la presión arterial o mayor susceptibilidad a infecciones.

La aparición de efectos secundarios no significa necesariamente que haya que abandonar el tratamiento. La decisión debe corresponder al profesional que lo ha indicado.

Prednisona y sistema inmunitario

Uno de los efectos importantes de la prednisona es su capacidad para disminuir determinadas respuestas inmunitarias.

Esto puede ser beneficioso cuando el sistema inmunitario está participando de manera excesiva en una enfermedad inflamatoria o autoinmune. Sin embargo, también puede aumentar la vulnerabilidad frente a determinadas infecciones.

Durante el tratamiento hay que prestar atención a síntomas como fiebre, escalofríos, tos persistente u otros signos compatibles con una infección.

Las personas que reciben tratamientos prolongados o dosis elevadas pueden necesitar precauciones adicionales y controles médicos.

Prednisona y vacunas

Antes de recibir una vacuna durante un tratamiento con corticoides es recomendable informar al profesional sanitario de que se está tomando prednisona.

La conveniencia de determinadas vacunas puede depender de la dosis, duración del tratamiento y situación inmunitaria del paciente. No todas las vacunas presentan las mismas consideraciones, por lo que no conviene tomar decisiones de forma generalizada.

¿Puede provocar aumento de peso?

Sí. El aumento de peso puede aparecer durante el tratamiento con prednisona, especialmente cuando se utilizan dosis elevadas o durante periodos prolongados.

Los corticoides pueden favorecer cambios en el apetito y en la distribución de la grasa corporal, además de contribuir a la retención de líquidos.

La posibilidad y magnitud de estos efectos varían considerablemente entre personas.

Prednisona y alimentación

Dependiendo de la dosis y duración del tratamiento, el médico puede recomendar determinadas modificaciones dietéticas.

La información de MedlinePlus señala que en algunas circunstancias el profesional sanitario puede recomendar una alimentación con menos sal y suficiente calcio y potasio.

No existe una dieta única que deba seguir toda persona que toma prednisona. Las recomendaciones deben adaptarse a la enfermedad, la duración del tratamiento y otros factores como la presión arterial, el peso, la glucosa o la salud ósea.

¿Quién debe tener especial precaución?

Antes de comenzar un tratamiento con prednisona hay que informar al médico de las enfermedades que se padecen y de todos los medicamentos, suplementos y productos a base de plantas que se estén utilizando.

Es especialmente importante comunicar antecedentes de infecciones, problemas oculares, osteoporosis, hipertensión, diabetes u otras enfermedades relevantes.

La prednisona también puede interactuar con otros medicamentos, por lo que no conviene añadir tratamientos por cuenta propia durante el tratamiento.

Prednisona durante el embarazo

El uso de prednisona durante el embarazo debe valorarse individualmente.

No se debe comenzar, suspender ni modificar el tratamiento durante el embarazo sin consultar con el profesional sanitario. La decisión depende de la enfermedad que se esté tratando, la dosis y otros factores relacionados con la madre y el feto.

También es importante informar al médico si se está buscando un embarazo o si existe la posibilidad de estar embarazada.

¿Cuándo consultar rápidamente?

Durante un tratamiento con prednisona es importante buscar atención médica si aparecen síntomas graves o inesperados.

Entre las situaciones que requieren valoración médica se encuentran:

  • Dificultad para respirar.
  • Hinchazón importante de cara, labios o garganta.
  • Alteraciones importantes de la visión.
  • Fiebre u otros signos de infección.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Vómitos persistentes.
  • Confusión o cambios psicológicos importantes.
  • Convulsiones.
  • Aumento de peso repentino acompañado de hinchazón o dificultad respiratoria.

MedlinePlus recoge diferentes reacciones que requieren contactar rápidamente con un profesional sanitario.

Prednisona: un medicamento eficaz que requiere control médico

La prednisona es un corticoide utilizado para tratar numerosas enfermedades inflamatorias, autoinmunes, respiratorias, reumáticas y otras patologías. Su capacidad para reducir la inflamación y modificar la respuesta inmunitaria la convierte en una herramienta terapéutica importante.

Sin embargo, no es un medicamento que deba utilizarse sin supervisión. La dosis, duración y retirada del tratamiento deben adaptarse a cada situación, especialmente cuando se emplea durante periodos prolongados.

Los efectos secundarios son más relevantes con determinadas dosis y tratamientos de larga duración, por lo que el seguimiento médico permite valorar los beneficios y riesgos en cada paciente.

Para consultar información oficial y actualizada, puede recurrirse a la ficha técnica de prednisona disponible en CIMA de la AEMPS y a la información de MedlinePlus sobre prednisona.

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