Artralgias: qué son, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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Artralgias: qué son, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Las artralgias son dolores localizados en una o varias articulaciones. El término médico procede del griego y combina arthron (articulación) con algos (dolor). Por tanto, cuando un profesional sanitario habla de artralgia, está describiendo un síntoma y no necesariamente una enfermedad concreta.

Una artralgia puede aparecer después de una lesión, un esfuerzo físico, una infección o como consecuencia de diferentes enfermedades articulares. También puede estar relacionada con trastornos autoinmunitarios, artrosis, gota y otras afecciones. MedlinePlus incluye precisamente «artralgia» entre las denominaciones utilizadas para referirse al dolor articular.

Por este motivo, tener dolor en una articulación no significa automáticamente que exista artritis. La causa debe determinarse teniendo en cuenta la localización del dolor, su duración, otros síntomas y los antecedentes de cada persona.

¿Qué es una artralgia?

Una artralgia es dolor en una articulación. Puede afectar a una sola articulación o a varias al mismo tiempo.

Las articulaciones son las estructuras que conectan dos o más huesos y permiten realizar movimientos. Además de los huesos, contienen diferentes tejidos, como cartílagos, ligamentos, tendones y membranas que contribuyen a su funcionamiento.

La artralgia puede presentarse de muchas formas. Algunas personas describen un dolor leve o una molestia constante, mientras que otras experimentan pinchazos, dolor al mover la articulación o molestias que aparecen después de realizar determinados esfuerzos.

Características principales

  • Es un síntoma, no una enfermedad específica.
  • Consiste en dolor localizado en una articulación.
  • Puede afectar a una o varias articulaciones.
  • Puede aparecer de forma repentina o progresiva.
  • Puede estar relacionada con lesiones, sobrecarga o enfermedades.
  • Puede acompañarse de rigidez, inflamación o limitación del movimiento.
  • La causa puede ser articular o estar relacionada con tejidos próximos.
  • El tratamiento depende de la causa que origine el dolor.

¿Artralgia y artritis son lo mismo?

No. Aunque ambos términos están relacionados, artralgia y artritis no significan exactamente lo mismo.

La artralgia describe únicamente la presencia de dolor articular. La artritis, en cambio, hace referencia a un grupo de enfermedades que afectan a las articulaciones y que pueden producir dolor, inflamación, rigidez y dificultad para moverlas.

Una persona puede tener artralgia sin padecer artritis. Por ejemplo, un esguince o una sobrecarga pueden provocar dolor en una articulación sin que exista una enfermedad artrítica.

Además, algunas formas de artritis pueden producir artralgia como uno de sus síntomas.

¿Cuáles son las causas de las artralgias?

Las causas son muy variadas. Una de las más frecuentes es una lesión o sobrecarga de la articulación.

Entre las posibles causas se encuentran:

  • Golpes y traumatismos.
  • Esguinces.
  • Sobrecarga física.
  • Artrosis.
  • Artritis reumatoide.
  • Gota.
  • Seudogota.
  • Bursitis.
  • Tendinitis.
  • Infecciones virales.
  • Infecciones de la articulación.
  • Enfermedades autoinmunitarias como el lupus.
  • Determinadas enfermedades musculoesqueléticas.

MedlinePlus señala entre las causas del dolor articular las lesiones, la osteoartritis, las enfermedades autoinmunitarias, la gota, la seudogota, la bursitis, la tendinitis y algunas infecciones.

Artralgias por sobrecarga o ejercicio

No es extraño experimentar dolor articular después de realizar una actividad física a la que el organismo no está acostumbrado.

Un entrenamiento demasiado intenso, movimientos repetitivos o un incremento brusco de la actividad pueden provocar molestias. También puede producirse una lesión como consecuencia de una mala técnica, una caída o un movimiento inesperado.

En estos casos, el dolor suele estar relacionado con la actividad realizada y puede mejorar progresivamente cuando se reduce la sobrecarga.

Si el dolor es intenso, aparece una inflamación importante o existe dificultad para utilizar la articulación, es conveniente realizar una valoración médica.

Artralgias relacionadas con la artrosis

La artrosis es una de las enfermedades que pueden provocar dolor articular. Se caracteriza por cambios degenerativos que afectan a las estructuras de la articulación, incluido el cartílago.

Es frecuente que afecte a articulaciones como las rodillas, las caderas, las manos o determinadas zonas de la columna.

Además del dolor, puede aparecer rigidez y una disminución de la movilidad. La artrosis es la forma más común de artritis y su frecuencia aumenta con la edad, aunque también puede aparecer asociada a lesiones articulares y otros factores.

Artralgias y artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmunitaria que provoca inflamación de las articulaciones y puede afectar también a otros órganos.

A diferencia de un dolor provocado únicamente por un esfuerzo puntual, la artritis reumatoide suele presentar otros signos como inflamación, sensibilidad y rigidez. Además, puede afectar de manera similar a articulaciones de ambos lados del cuerpo.

Una característica frecuente es la rigidez matutina prolongada, que puede durar más de una hora en algunos pacientes.

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Cuando existe dolor e inflamación persistente en varias articulaciones, especialmente si aparece de forma simétrica, conviene consultar con un médico para determinar la causa.

¿Qué síntomas pueden acompañar a las artralgias?

El dolor puede ser el único síntoma, pero en ocasiones aparece junto a otras manifestaciones.

Entre ellas están:

  • Rigidez articular.
  • Inflamación.
  • Enrojecimiento.
  • Aumento de temperatura alrededor de la articulación.
  • Sensibilidad al tocar.
  • Dificultad para mover la articulación.
  • Disminución del rango de movimiento.
  • Dolor al apoyar o utilizar la articulación.

La presencia de hinchazón, calor y enrojecimiento puede indicar que existe un proceso inflamatorio y resulta especialmente relevante para establecer la causa.

También pueden aparecer síntomas generales, como fiebre, cansancio o pérdida de peso, dependiendo de la enfermedad que esté provocando el dolor.

¿Dónde pueden aparecer las artralgias?

El dolor articular puede aparecer prácticamente en cualquier articulación.

Algunas localizaciones frecuentes son:

Rodillas

Pueden doler después de realizar ejercicio, debido a lesiones, artrosis y otros problemas de la articulación.

Caderas

El dolor puede dificultar caminar, subir escaleras o permanecer mucho tiempo de pie.

Hombros

Puede relacionarse con lesiones, sobrecarga, tendinitis y otros problemas que afectan a las estructuras del hombro.

Manos y dedos

Las articulaciones de los dedos y las muñecas pueden verse afectadas por artrosis, artritis reumatoide y otras enfermedades.

Tobillos y pies

Las lesiones, la sobrecarga, la gota y diferentes enfermedades articulares pueden producir dolor en estas zonas.

¿Cómo se diagnostica una artralgia?

Como la artralgia es un síntoma y no un diagnóstico definitivo, el objetivo de la evaluación médica es averiguar qué está provocando el dolor.

El profesional sanitario puede preguntar cuándo comenzó el problema, qué articulación está afectada, si existe inflamación, si ha habido alguna lesión y si aparecen otros síntomas.

Dependiendo de la situación, pueden solicitarse:

  • Exploración física.
  • Análisis de sangre.
  • Radiografías.
  • Otras pruebas de imagen.
  • Análisis del líquido articular en determinadas circunstancias.

MedlinePlus señala que la evaluación puede incluir análisis específicos para enfermedades autoinmunitarias, radiografías y, en determinados casos, extracción de líquido de la articulación para analizarlo.

No todas las personas con dolor articular necesitan todas estas pruebas.

¿Cómo se tratan las artralgias?

El tratamiento depende completamente de la causa.

Cuando existe una lesión o sobrecarga leve, pueden recomendarse medidas como reducir temporalmente la actividad que provoca dolor, aplicar frío o calor según el problema y recuperar progresivamente el movimiento.

La fisioterapia y los ejercicios específicos también pueden formar parte del tratamiento de determinadas lesiones y enfermedades articulares.

En otras situaciones pueden utilizarse medicamentos para aliviar el dolor o reducir la inflamación. Los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden ser útiles en determinados casos, pero no son adecuados para todo el mundo y pueden tener contraindicaciones e interacciones.

Por ello, no es recomendable tomar medicamentos de forma prolongada sin conocer la causa del dolor o sin consultar con un profesional sanitario.

¿Cuándo hay que consultar al médico?

Una molestia articular ocasional después de una actividad física puede no requerir una consulta inmediata. Sin embargo, existen situaciones en las que es importante recibir valoración médica.

Conviene consultar si:

  • El dolor dura varios días y no mejora.
  • Aparece una inflamación importante.
  • La articulación está roja o caliente.
  • El dolor aparece de forma intensa y sin una causa conocida.
  • Existe dificultad para mover la articulación.
  • Aparece fiebre.
  • Se produce una pérdida de peso involuntaria.
  • El dolor aparece después de un traumatismo importante.
  • El problema se repite con frecuencia.

MedlinePlus recomienda consultar ante dolor articular persistente, inflamación intensa o inexplicable, dificultad para mover la articulación, fiebre o pérdida de peso involuntaria.

Una articulación que se vuelve repentinamente muy dolorosa, hinchada, roja o caliente, especialmente si existe fiebre, requiere valoración médica urgente porque una infección articular es una de las posibilidades que deben descartarse.

¿Se pueden prevenir las artralgias?

No todas las artralgias pueden prevenirse, ya que algunas están relacionadas con enfermedades que no dependen exclusivamente de los hábitos de vida.

Sin embargo, determinadas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de lesiones y sobrecargas:

  • Mantener una actividad física regular y adaptada.
  • Incrementar progresivamente la intensidad del ejercicio.
  • Realizar calentamiento antes de actividades exigentes.
  • Utilizar una técnica adecuada durante el ejercicio.
  • Mantener un peso saludable.
  • Evitar sobrecargar repetidamente una misma articulación.
  • Consultar ante lesiones que no se recuperan correctamente.

También es importante no confundir el dolor articular con el dolor muscular. El dolor muscular puede aparecer después de un esfuerzo y afectar principalmente a los músculos, mientras que la artralgia se refiere específicamente al dolor localizado en una articulación.

En resumen

Las artralgias son dolores localizados en una o varias articulaciones. Se trata de un síntoma que puede tener numerosas causas, desde una lesión o sobrecarga hasta enfermedades como la artrosis, la gota o la artritis reumatoide.

Por eso, decir que una persona tiene artralgia no permite saber por sí solo cuál es el problema que está provocando el dolor. Para establecer la causa hay que valorar los síntomas, la duración, la articulación afectada y, cuando sea necesario, realizar pruebas complementarias.

Si el dolor persiste, aparece una inflamación importante, la articulación está caliente o roja, existe fiebre o la movilidad está limitada, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Puedes ampliar información en MedlinePlus sobre el dolor articular y en su apartado dedicado a los problemas de las articulaciones.

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