La culebrilla, cuyo nombre médico es herpes zóster, es una infección causada por el virus de la varicela-zóster. Este es el mismo virus responsable de la varicela y puede permanecer inactivo en el organismo durante años después de haber pasado la enfermedad. En determinadas circunstancias, el virus puede reactivarse y provocar un brote de herpes zóster.
La enfermedad suele caracterizarse por un sarpullido doloroso que aparece en un lado del cuerpo o de la cara. Aunque muchas personas se recuperan sin complicaciones importantes, el herpes zóster puede ocasionar dolor persistente y, cuando afecta determinadas zonas, problemas más graves.
¿Qué es la culebrilla o herpes zóster?
El herpes zóster es la manifestación que aparece cuando el virus de la varicela-zóster (VVZ), que permanecía latente en el organismo después de una infección previa, vuelve a activarse.
La reactivación puede producirse años o incluso décadas después de haber tenido varicela. El riesgo aumenta con la edad y también en personas cuyo sistema inmunitario está debilitado por determinadas enfermedades o tratamientos.
La infección suele afectar a los nervios y a la zona de piel relacionada con ellos. Por eso, el sarpullido normalmente aparece siguiendo una especie de franja localizada en un solo lado del cuerpo.
Características principales
- Está causada por el virus de la varicela-zóster.
- Aparece después de la reactivación del virus que permanece en el organismo tras la varicela.
- Suele provocar dolor, picor u hormigueo.
- El sarpullido suele aparecer en un solo lado del cuerpo.
- Las lesiones pueden convertirse en ampollas llenas de líquido.
- Las ampollas suelen formar costras en aproximadamente 7-10 días.
- El sarpullido suele desaparecer en unas 2-4 semanas.
- Puede producir neuralgia posherpética.
- El riesgo de complicaciones aumenta con la edad y determinadas situaciones de inmunosupresión.
¿Cuáles son los síntomas de la culebrilla?
El primer síntoma no siempre es el sarpullido. En algunos casos, varios días antes de que aparezcan las lesiones pueden producirse dolor, picor, ardor u hormigueo en una zona concreta de la piel.
Posteriormente aparece el característico sarpullido, que suele localizarse en un lado del cuerpo o de la cara. Las lesiones pueden evolucionar hasta convertirse en pequeñas ampollas llenas de líquido y posteriormente formar costras.
También pueden aparecer síntomas generales como:
- Fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Escalofríos.
- Cansancio o malestar.
- Sensibilidad o dolor en la zona afectada.
El dolor puede ser especialmente intenso en algunas personas.
¿Dónde aparece el herpes zóster?
La culebrilla puede aparecer prácticamente en cualquier zona del cuerpo, aunque es frecuente que se presente en el tronco.
Una característica bastante típica es que las lesiones se concentren en un solo lado y no crucen la línea media del cuerpo.
También puede aparecer en la cara. Cuando afecta a la zona próxima al ojo, la situación requiere especial atención porque puede provocar complicaciones oculares y afectar a la visión.
Por eso, si aparecen lesiones compatibles con herpes zóster alrededor del ojo, en la frente o cerca de la nariz, es importante recibir valoración médica rápidamente.
¿La culebrilla es contagiosa?
La culebrilla no se transmite directamente de una persona a otra para producir otro caso de herpes zóster.
Sin embargo, una persona que nunca haya tenido varicela ni haya recibido la vacuna contra ella puede infectarse con el virus de la varicela-zóster a partir de alguien que tenga herpes zóster y desarrollar varicela.
El contagio puede producirse mediante el contacto con el líquido de las ampollas y, según los CDC, también mediante partículas procedentes de ellas.
Mientras existan ampollas activas es recomendable mantener las lesiones cubiertas, evitar tocarlas o rascarlas y lavarse las manos con frecuencia.
También conviene evitar el contacto directo con personas especialmente vulnerables, como embarazadas que no hayan pasado la varicela ni estén vacunadas, recién nacidos y personas con el sistema inmunitario debilitado.
¿Cuánto dura la culebrilla?
El curso de la enfermedad puede variar entre personas.
Las ampollas suelen convertirse en costras durante los primeros días y el sarpullido suele desaparecer en un periodo aproximado de dos a cuatro semanas.
Sin embargo, que desaparezcan las lesiones cutáneas no significa necesariamente que desaparezca inmediatamente todo el dolor.
Una de las complicaciones más conocidas es la neuralgia posherpética, que puede provocar dolor en la zona afectada durante meses e incluso años.
Neuralgia posherpética
La neuralgia posherpética es una forma de dolor nervioso que persiste después de que haya desaparecido el sarpullido.
Es la complicación más frecuente del herpes zóster y su riesgo aumenta especialmente con la edad. Los CDC estiman que aproximadamente entre el 10 % y el 18 % de las personas que padecen culebrilla pueden desarrollar esta complicación.
El dolor puede manifestarse como ardor, sensación de descarga eléctrica, hipersensibilidad al contacto o dolor persistente en la zona donde apareció el sarpullido.
En algunos pacientes puede interferir considerablemente en el sueño y en las actividades cotidianas.
¿Por qué aparece el herpes zóster?
La causa es la reactivación del virus de la varicela-zóster.
Después de pasar la varicela, el virus no desaparece completamente del organismo, sino que permanece en estado latente en determinadas estructuras del sistema nervioso.
Con el paso de los años puede reactivarse y desplazarse siguiendo los nervios hasta alcanzar la piel, donde provoca las lesiones características.
El riesgo aumenta con la edad y en determinadas situaciones que afectan al funcionamiento del sistema inmunitario.
¿Cómo se trata el herpes zóster?
El tratamiento depende de las características de cada caso y debe ser valorado por un profesional sanitario.
Existen medicamentos antivirales, entre ellos aciclovir, valaciclovir y famciclovir, que pueden reducir la duración y la intensidad de la enfermedad. Son especialmente útiles cuando se empiezan a utilizar pronto después de la aparición del sarpullido.
Por eso, si aparecen lesiones sospechosas de herpes zóster, es recomendable consultar con un médico lo antes posible.
También pueden utilizarse tratamientos para controlar el dolor. Dependiendo de su intensidad y de las características del paciente, el profesional sanitario puede recomendar diferentes analgésicos u otros medicamentos.
Las recomendaciones de los CDC sobre el tratamiento y recuperación del herpes zóster también mencionan medidas como las compresas húmedas y los baños templados de avena para aliviar algunas molestias cutáneas.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
Es recomendable consultar ante la aparición de un sarpullido doloroso con ampollas, especialmente cuando se encuentra localizado en un solo lado del cuerpo.
La valoración debe ser especialmente rápida cuando:
- Las lesiones aparecen cerca del ojo.
- Hay alteraciones de la visión.
- El sarpullido afecta a la cara.
- El dolor es intenso.
- La persona tiene el sistema inmunitario debilitado.
- El sarpullido es muy extenso.
- Aparecen signos de infección en las lesiones.
El herpes zóster puede afectar al ojo y, en casos graves, provocar pérdida de visión. También puede ocasionar otras complicaciones poco frecuentes, como neumonía, problemas auditivos o encefalitis.
¿Se puede prevenir la culebrilla?
La vacunación es la principal medida preventiva frente al herpes zóster.
En España, el Ministerio de Sanidad recomienda la vacunación frente al herpes zóster a determinados grupos de población. Entre ellos se encuentran las personas de 65 años y determinados adultos desde los 18 años que presentan un riesgo elevado debido a circunstancias concretas. El programa también contempla la incorporación progresiva de determinadas cohortes de mayor edad.
La pauta indicada en España consiste en dos dosis, generalmente separadas entre 2 y 6 meses. Las recomendaciones concretas pueden actualizarse, por lo que conviene consultar el calendario de vacunación de la comunidad autónoma correspondiente.
Puedes consultar directamente las recomendaciones oficiales del Ministerio de Sanidad sobre la vacunación frente al herpes zóster para conocer los grupos incluidos en el programa español.
¿Puede volver a aparecer?
Sí. Haber tenido herpes zóster no garantiza que no vuelva a aparecer.
Aunque muchas personas solo tienen un episodio, es posible experimentar más de uno a lo largo de la vida. La vacunación puede seguir estando indicada después de haber padecido la enfermedad, dependiendo de la edad y de las circunstancias individuales.
Culebrilla y varicela: ¿son lo mismo?
No exactamente, aunque están provocadas por el mismo virus.
La varicela suele ser la primera infección por el virus de la varicela-zóster y normalmente aparece como una enfermedad con lesiones distribuidas por diferentes partes del cuerpo.
El herpes zóster se produce posteriormente cuando ese virus, que permanecía latente en el organismo, se reactiva.
Una persona con herpes zóster puede transmitir el virus a alguien que no sea inmune y provocar que esa persona desarrolle varicela, no herpes zóster.
Culebrilla: reconocerla pronto es importante
La culebrilla o herpes zóster suele reconocerse por la combinación de dolor, ardor o picor seguido de un sarpullido con ampollas localizado normalmente en un lado del cuerpo.
Aunque muchas personas evolucionan favorablemente, el riesgo de complicaciones aumenta con la edad y determinadas condiciones médicas. La neuralgia posherpética puede prolongar el dolor mucho después de que desaparezcan las lesiones.
Ante la sospecha de herpes zóster, especialmente si afecta a la cara o al ojo, es importante buscar atención médica cuanto antes. Los antivirales son más útiles cuando se administran al comienzo del episodio y la vacunación constituye una herramienta importante para prevenir la enfermedad y sus complicaciones.


