La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que provoca inflamación en el aparato digestivo. Puede afectar a cualquier zona del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque suele aparecer con mayor frecuencia en el intestino delgado y en el comienzo del intestino grueso.
Su evolución es diferente en cada persona. Puede alternar periodos en los que los síntomas se intensifican, conocidos como brotes o exacerbaciones, con etapas de remisión en las que las molestias disminuyen o desaparecen. El objetivo del tratamiento es controlar la inflamación y mantener la enfermedad en remisión durante el mayor tiempo posible.
¿Qué es exactamente la enfermedad de Crohn?
La enfermedad de Crohn pertenece al grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), junto con la colitis ulcerosa.
La inflamación puede afectar a distintas capas de la pared intestinal y, dependiendo de la zona afectada y de la intensidad de la enfermedad, puede producir síntomas digestivos y problemas fuera del aparato digestivo.
No se conoce una causa única. Los especialistas consideran que intervienen diferentes factores, entre ellos la genética, el sistema inmunitario, el microbioma intestinal y determinados factores ambientales.
Características principales
- Es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica.
- Puede afectar a cualquier parte del aparato digestivo.
- Los síntomas pueden aparecer en forma de brotes.
- Puede haber periodos de remisión.
- La diarrea y el dolor abdominal son síntomas frecuentes.
- Puede producir pérdida de peso y cansancio.
- En algunos casos aparecen complicaciones como fístulas, abscesos u obstrucciones intestinales.
- El tratamiento depende de la localización y gravedad de la enfermedad.
- No existe un único tratamiento válido para todas las personas.
Síntomas de la enfermedad de Crohn
Los síntomas pueden ser muy diferentes de una persona a otra. También pueden cambiar dependiendo de la zona del aparato digestivo que esté afectada.
Entre los síntomas más habituales se encuentran la diarrea, los cólicos y el dolor abdominal y la pérdida de peso. También pueden aparecer cansancio, fiebre, anemia, falta de apetito, náuseas o vómitos.
En algunas personas también se producen manifestaciones fuera del intestino, como dolor o inflamación de las articulaciones, problemas en los ojos o determinadas alteraciones de la piel.
Durante un brote, las molestias pueden ser más intensas y afectar considerablemente a la vida cotidiana.
¿Cuáles son las causas del Crohn?
La causa exacta de la enfermedad de Crohn todavía no se conoce.
Los investigadores consideran que puede producirse una respuesta anormal del sistema inmunitario frente a microorganismos que normalmente viven en el intestino. En esta respuesta pueden intervenir conjuntamente factores genéticos, ambientales y relacionados con el microbioma intestinal.
Tener familiares con enfermedad inflamatoria intestinal también puede aumentar el riesgo de desarrollar Crohn.
El tabaco es otro factor relevante. Las fuentes sanitarias señalan que fumar puede aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar la enfermedad y también puede influir negativamente en su evolución.
Es importante aclarar que el estrés o un alimento concreto no son considerados la causa de la enfermedad, aunque determinadas situaciones o alimentos pueden empeorar los síntomas en algunas personas.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Crohn?
No existe una única prueba que permita diagnosticar por sí sola la enfermedad de Crohn.
El médico suele valorar los síntomas, los antecedentes personales y familiares y realiza una exploración física. Posteriormente puede solicitar diferentes pruebas para confirmar el diagnóstico, conocer dónde existe inflamación y descartar otras enfermedades que producen síntomas similares.
Entre las pruebas que pueden utilizarse están:
- Análisis de sangre.
- Análisis de heces.
- Determinación de marcadores de inflamación intestinal, como la calprotectina fecal.
- Colonoscopia.
- Endoscopia digestiva.
- Pruebas de imagen.
- Biopsias obtenidas durante una endoscopia.
La combinación de estas pruebas permite al especialista determinar la extensión y las características de la enfermedad.
Tratamiento de la enfermedad de Crohn
Actualmente no existe una cura definitiva para la enfermedad de Crohn, pero existen tratamientos capaces de reducir la inflamación, controlar los síntomas y mantener la enfermedad en remisión.
El tratamiento se selecciona individualmente teniendo en cuenta factores como la gravedad, la localización de la inflamación, las complicaciones y la respuesta a tratamientos anteriores.
Entre los medicamentos que pueden utilizarse se encuentran:
Corticoides
Los corticoides pueden emplearse para controlar determinados brotes, pero normalmente se intenta utilizarlos durante el menor tiempo posible debido a sus posibles efectos secundarios.
Inmunosupresores
Estos medicamentos reducen determinadas respuestas del sistema inmunitario y pueden utilizarse como parte del tratamiento de mantenimiento en algunos pacientes.
Medicamentos biológicos
Los tratamientos biológicos actúan sobre mecanismos concretos relacionados con la inflamación. Son una parte importante del tratamiento de muchos pacientes con enfermedad de Crohn.
Otros tratamientos
También existen medicamentos de molécula pequeña que pueden utilizarse en determinados adultos cuando otros tratamientos no funcionan adecuadamente.
¿Cuándo puede ser necesaria una operación?
Aunque el tratamiento farmacológico es fundamental, algunas personas necesitan cirugía debido a complicaciones o porque la enfermedad no responde adecuadamente a los medicamentos.
La cirugía puede ser necesaria, por ejemplo, ante determinadas obstrucciones intestinales, fístulas, abscesos, hemorragias graves o estrechamientos del intestino.
La cirugía puede solucionar determinadas complicaciones y mejorar los síntomas, pero no elimina definitivamente la enfermedad de Crohn, ya que la inflamación puede volver a aparecer en otras zonas del aparato digestivo.
Alimentación y enfermedad de Crohn
No existe una dieta única que funcione para todas las personas con Crohn.
La alimentación debe adaptarse a la situación de cada paciente, especialmente durante los brotes. Una alimentación equilibrada ayuda a proporcionar suficientes calorías, proteínas, vitaminas y minerales. En determinados casos pueden ser necesarios suplementos nutricionales.
Algunos alimentos pueden aumentar la diarrea, los gases o las molestias en determinadas personas. Durante un brote, el especialista o dietista puede recomendar temporalmente modificaciones de la alimentación.
Llevar un registro de los alimentos y de los síntomas puede ayudar a identificar qué productos provocan molestias individuales.
No conviene eliminar numerosos alimentos de la dieta por iniciativa propia, ya que esto puede favorecer déficits nutricionales.
¿Qué complicaciones puede provocar?
Una enfermedad de Crohn mal controlada puede provocar diferentes complicaciones.
Entre ellas se encuentran las fístulas, los abscesos, las fisuras anales y las obstrucciones intestinales. También pueden aparecer anemia, desnutrición y déficits de determinados nutrientes.
La enfermedad también puede afectar a otras partes del organismo. Algunas personas presentan problemas articulares, alteraciones de la piel, inflamación ocular o determinadas enfermedades que afectan al hígado y a los conductos biliares.
Los problemas relacionados con la absorción de nutrientes y la inflamación también pueden favorecer la pérdida de masa ósea en algunos pacientes.
¿Cuándo hay que consultar al médico?
Una persona con síntomas compatibles con Crohn debe consultar con un profesional sanitario para determinar la causa.
Es especialmente importante solicitar atención médica si aparecen dolor abdominal intenso, sangrado rectal importante, fiebre persistente, vómitos continuados, pérdida de peso significativa o síntomas de una posible obstrucción intestinal.
Las personas que ya tienen diagnosticada la enfermedad deben seguir los controles establecidos por su especialista y consultar si los síntomas cambian o empeoran.
Vivir con la enfermedad de Crohn
Tener Crohn no significa necesariamente sufrir síntomas continuamente. Muchas personas alternan periodos de actividad de la enfermedad con etapas de remisión.
El seguimiento médico permite controlar la inflamación y detectar complicaciones. Además, dejar de fumar, mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física según las posibilidades individuales y seguir correctamente el tratamiento pueden formar parte del cuidado a largo plazo.
La información sobre la enfermedad puede consultarse también en el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) y en MedlinePlus, dos fuentes sanitarias que ofrecen información para pacientes.
La enfermedad de Crohn requiere un abordaje individualizado. Aunque actualmente no existe un tratamiento que la cure de forma definitiva, las terapias disponibles permiten controlar la inflamación y reducir los brotes en muchos pacientes. Por eso, ante síntomas persistentes o recurrentes, es importante obtener un diagnóstico adecuado y seguir las indicaciones del especialista.

